Por: Marcela Patricia Estrada Arango
Numerosos estudios
realizados desde hace décadas por expertos pedagogos dan cuenta de los bajos
niveles alcanzados por los estudiantes en el desarrollo de sus competencias
comunicativas, especialmente de las relacionadas con las actividades de lectura
y escritura (Camargo y Uribe, 2008). Estos estudios han sido corroborados con los
resultados obtenidos por los jóvenes estudiantes de países europeos,
latinoamericanos y norteamericanos, en pruebas que buscan medir su nivel en
competencias genéricas o transversales.
Esta realidad no difiere
mucho con el panorama nacional, ya que los resultados obtenidos por los
estudiantes colombianos en pruebas internacionales como PISA y nacionales como
las Pruebas Saber 11, las cuales buscan medir competencias genéricas como la
comprensión lectora, evidencian graves problemas en este aspecto.
En el 2012, la Organización
para la Cooperación y Desarrollos Económicos, OCDE, con sede en México, analizó
a través de la Prueba PISA (Programa Internacional de Evaluación de estudiantes)
el rendimiento de 510 mil estudiantes de 15 años, 9.073 de ellos colombianos, en
áreas como matemáticas, lenguaje y ciencia en 65 naciones. Los resultados de estas pruebas fueron
publicados en diciembre de 2013 y Colombia ocupó el puesto 62, diez lugares
menos con respecto a las pruebas realizadas en el 2009. Ese año, el país obtuvo 376 puntos en
matemáticas, 403 en lenguaje y 399 en ciencia, en contraste con el 2009, cuando
logró 381 puntos en matemáticas, 402 en ciencias y 413 en lectura.
Más adelante, en
abril de este año, fueron publicados los resultados del módulo de las pruebas
Pisa que evaluaba la capacidad de los estudiantes para resolver de forma
creativa problemas de la vida cotidiana, y en el que el país quedó en el último
lugar.
Este
informe también señala que a lo largo de las 3 participaciones que ha tenido
Colombia en los años 2006, 2009 y 2012, el país ha ocupado los últimos lugares
en las tres áreas evaluadas. En matemáticas, el 70% de los estudiantes que participaron estaban por debajo del nivel 2
de desempeño, es decir, el nivel mínimo adecuado para
desempeñarse en la sociedad contemporánea, OCDE (2012).
De igual
manera, en la investigación interinstitucional denominada – “¿Para qué se lee y se escribe en la universidad colombiana? Un
aporte a la consolidación de la cultura académica del país” - , desarrollada entre los años 2009 y
2011 por varias universidades del país como la Pontificia Universidad Javeriana
de Cali y la Universidad del Valle, se confirma que al igual que en los Estados
Unidos, en Colombia los estudiantes no tienen hábitos de lectura y solo leen y
escriben para la academia. Dentro de este proyecto se realizaron
encuestas donde el 83,68 % de los estudiantes respondió que los documentos que
más leyeron fueron apuntes de clase propios; en segundo lugar, el 79,78 %,
materiales elaborados por el profesor; y, en tercer lugar, el 76,82 %, páginas
web y blogs. Además, solo el 9 % de los
encuestados, señala que la mejor experiencia académica la vivió en un curso o
actividad en la que la escritura y la lectura estaban por fuera del saber
disciplinar o profesional. Del mismo modo, los estudiantes manifestaron que escriben
sobre todo: apuntes de clase, resúmenes, informes y ensayos. (Yepes y Parra,
2013).
Por su parte, el sistema educativo colombiano a través del Ministerio de
Educación Nacional, plantea para todos los estudiantes de educación preescolar,
básica primaria, básica secundaria, media vocacional y profesional, el
desarrollo de sus competencias comunicativas (leer, escribir, hablar y
escuchar), a través de lo estipulado en la
Constitución Política de Colombia en el capítulo de los derechos sociales,
económicos y culturales, como se establece en el artículo 67, donde se
considera la educación como un derecho fundamental de los niños y las niñas,
así:
“La
educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una
función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la
técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura. La educación formará al colombiano en el
respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia y en la práctica del
trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico
y para la protección del ambiente (Constitución Política de Colombia, 1991). “
Igualmente, en Colombia,
se ha venido trabajando en el Plan Decenal de Educación 2006-2016, cuyo
propósito es generar lineamientos que sirvan a todo el país para el desarrollo
educativo y que involucre a todos los estamentos de la sociedad: estado,
sociedad y familia. Uno de los fines planteados que corresponde a las demandas
de la globalización y busca generar autonomía es “Garantizar el acceso, uso y
apropiación crítica de las TIC, como herramientas para el aprendizaje, la
creatividad, el avance científico, tecnológico y cultural, que permitan el
desarrollo humano y la participación activa en la sociedad del conocimiento.
(Ministerio de Educación Nacional [MEN] s. f).
Asimismo, las
instituciones educativas de todos los niveles del ciclo de formación
profesional, según las orientaciones del Ministerio de Educación Nacional,
deben realizar énfasis en el desarrollo de las competencias interpretativas,
argumentativas y propositivas dentro de sus estándares curriculares, las cuales
se fundamentan en la necesidad de un buen desempeño del estudiante en todas las
áreas del saber, entre ellas las relacionadas con la comunicación humana.
Este panorama tanto en
las pruebas nacionales como internacionales permiten reflejar que los
estudiantes de educación secundaria en Colombia, presentan serias dificultades
en lectura y no están lo suficientemente preparados para asumir los problemas
que se presentan a diario; de igual manera,
no tienen las herramientas suficientes para entender y ser parte activa y
participativa del mundo actual, siendo
posible que a futuro tengan dificultades para acceder a educación superior y a
trabajos bien remunerados.
Estos
malos resultados que evidencian pocas competencias de los jóvenes colombianos
en temas como la lectura crítica y la escritura, no son ajenos a la realidad
que se percibe semestre a semestre en la Universidad Manuela Beltrán
Bucaramanga. Al evaluar los resultados
de las Pruebas Saber 11 de las personas
que se inscriben y matriculan en cualquiera de los programas ofertados por la
Institución, se puede observar que la
mayoría de ellos presenta niveles bajos en el componente de lenguaje, el cual
está directamente relacionado con el desarrollo que ha tenido de sus
competencias de interpretación de textos en cada uno de sus niveles: literal,
inferencial y crítico; así como de la escritura de textos que plantean una idea
de manera coherente y ordenada de acuerdo a la estructura de la tipología a la
que pertenece, partiendo siempre de una intención o propósito comunicativo.
Es por esto que esta
investigación tiene como propósito fundamental el desarrollo de las
competencias comunicativas de lectoescritura de los estudiantes que ingresan a
primer semestre a la asignatura de Comunicación Oral y Escrita, mediante la
utilización de estrategias pedagógicas que incluyan herramientas digitales 2.0,
buscando responder la pregunta problema que se anuncia a continuación:
¿Cómo desarrollar la competencia comunicativa de lecto-escritura
crítica en los estudiantes de primer semestre de la asignatura de
Comunicación Oral y Escrita adscritos de los programas de Psicología, Fonoaudiología,
Ingeniería Biomédica e Ingeniería Industrial, a través del uso de herramientas
digitales de la web 2.0?
Les comparto el siguiente enlace para que conozcan el enfoque de investigación que se busca desarrollar en el proyecto:
https://www.storyboardthat.com/portal/storyboards/marcelaestradaarango/class-storyboard/epistemologia---marcela-estrada-arango

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